10 de diciembre de 2013

¿NO MÁS QUIMIOTERAPIA?


Grandes especialistas del mundo han abierto la polémica. 
¿Hasta qué punto es eficaz la quimioterapia? ¿Compensa el calvario que genera? ¿De verdad es necesaria en todos los casos? ¿Y en qué medida? 

La oncología está viviendo una revolución. Una convulsión que podría destronar a la quimioterapia de su posición dominante como el tratamiento predilecto frente al cáncer, mejorar sus tasas de curación y reducir el terror que los pacientes sienten cuando se enfrentan a la terapia química.
El cáncer es la enfermedad más temida. Así lo señala una encuesta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Sondeos europeos similares ratifican ese temor, que nace tanto del riesgo de mortalidad asociado a la enfermedad como de la idea de enfrentarse a la quimioterapia, el tratamiento más empleado para atajar las consecuencias del cáncer y que provoca al paciente una catarata de devastadores efectos secundarios. 
En el intento de eliminar el tumor desde dentro el cuerpo, la quimioterapia utiliza potentes fármacos citotóxicos (tóxicos para las células). El problema es que esos agentes no distinguen entre células enfermas y sanas; solo matan células, lo cual se cobra un alto precio en el organismo: debilita el sistema inmunitario y aumenta el riesgo de infecciones y otros problemas de salud. 
Sus efectos secundarios van desde los más conocidos, como caída del cabello, cansancio extremo, náuseas, vómitos, diarreas o estreñimiento, anemia o úlceras bucales, hasta otros menos visibles que afectan a más largo plazo: daños cardiacos, renales, hepáticos o pulmonares; osteoporosis; pérdida de capacidades cognitivas; disminución de la audición; infertilidad; bajo deseo sexual... Incluso un 25 por ciento sufre más riesgo de desarrollar nuevos tumores a causa de la quimioterapia.
La quimioterapia te hace perder la imagen y la autoestima a corto plazo y supone un riesgo para la salud general a largo plazo», declara la actriz británica Hayley Mills, de 66 años, a la que en 2008 le diagnosticaron un cáncer de mama y que, tras someterse a mastectomía y a solo tres sesiones de quimioterapia, decidió abandonar el tratamiento. «Me aterraba más la quimio que el propio cáncer.  Sentía literalmente que el tratamiento me estaba matando y decidí no continuar". 
Ahora, cuatro años después, sigo libre de cáncer. Creo que el estilo de vida que decidí adoptar, con una dieta sana, meditación y actividad física regular, me ha ayudado a superar la enfermedad». ¿Hasta qué punto es eficaz la quimioterapia? ¿Cómo mejora la supervivencia en el cáncer? ¿Compensa pese a los problemas de salud y bienestar que genera? La respuesta a estas cuestiones no es sencilla.
Hay dos posibles explicaciones a por qué la quimioterapia no es del todo eficaz, apunta el doctor Jesús García-Foncillas, jefe del departamento de oncología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y uno de los investigadores de la genética del cáncer más reconocidos: una es que no destruye todas las células cancerosas, lo que deja algunas vivas que continúan dividiéndose hasta que la enfermedad reaparece visiblemente en el paciente. 
La otra explicación es que, en su lucha darwiniana por sobrevivir, algunas células cancerosas son capaces de entrar en una fase de latencia y ocultarse en lugares conocidos como santuarios, una estrategia que les permite escapar de la acción de los agentes citotóxicos. En esos lugares poco habituales, esas células insidiosas esperan su oportunidad para generar nuevas células cancerosas que se dividen y difunden rápidamente. Es lo que conocemos como células madre cancerosas».
Al tiempo, otros estudios están convenciendo a los médicos de que menos tratamiento, e incluso nada, puede ser mejor en algunos casos. «Un seguimiento riguroso podría evitar los efectos de la quimio y la radioterapia a muchos pacientes sin reducir por ello sus probabilidades de una vida larga y saludable».
El nuevo enfoque de menos es más, es el nuevo leitmotiv. 
Por una oncología sin tóxicos.
Jesús García-Foncillas, jefe de oncología de la Fundación Jiménez Díaz, pronostica que en pocos años la quimioterapia quedará «arrinconada» para tratar el cáncer. 
Marisol Guisasola.

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