12 de diciembre de 2014

¡SÍRVETE TU MISMO! ALIMENTOS GRATIS

Frigoríficos Sociales ofrecen alimentos gratis en las calles de Berlín.


Todos lo hemos visto alguna vez: operarios de supermercados tirando a la basura cantidades de alimentos perfectamente en buen estado.

Sucede cada día. Y no te acerques a pedirles lo que tiran: en la mayoría de los casos, te harán saber que tienen terminantemente prohibido hacer entrega de esa comida. 
Muchos documentales han dado buena cuenta de la dimensión del despilfarro alimenticio a nivel global. 

Cuando la suerte acompaña, la actividad de 'recolección urbana' de un par de personas puede generar comida suficiente para alimentar durante días a varias familias. 
De ahí que los practicantes del freeganismo y la asociación alemana Lebensmittelretter, han ido un paso más allá. 
Fundada por Raphael Fellmer, un joven que lleva desde el 2010 viviendo voluntariamente sin dinero junto a su compañera y sus dos hijos pequeños, cuenta con más de 7.500 asociados y cerca de 1.700 voluntarios dedicados a recorrer semanalmente los comercios de la ciudad en busca de comida perfectamente comestible que, por diversas razones, es considerada "basura".

En los últimos tiempos, ha sumado a su infraestructura una red de estanterías y frigoríficos urbanos, situados en distintos puntos de la ciudad, de los que cualquiera puede servirse de forma gratuita.
El primero de esos puntos, bautizados FairTeiler (algo así como “compartidor justo”), se instaló en enero de 2013 en el barrio de Kreuzberg.
Se calcula que hay alrededor de 100 puntos de compartición similares en toda Alemania, la mitad de esos puntos cuenta con refrigeradores. En Berlín se contabilizan 21 neveras sociales. La mayoría están localizadas en el interior de comercios que apoyan la iniciativa, pero también las hay situadas en la calle.
“Los puntos de comida son rellenados hasta tres veces al día por ciudadanos de todas las edades, e incluso turistas”. 
Dar para recibir. Recibir y Dar.
Uno de los grandes logros hasta la fecha es haber involucrado en su proyecto a la cadena de supermercados Bio Company, dedicada al comercio de productos ecológicos. Todas sus sucursales en Berlín, Postdam y Hamburgo se han comprometido a ceder sus excedentes de comida.
Se calcula que cerca de un 50% de la comida que se produce globalmente en el mundo acaba desechada. A veces, por razones tan disparatdas como no cumplir ciertos estándares estéticos, condiciones de tamaño, forma o color que no son atractivas para el consumidor y que en nada afectan a las cualidades nutricionales del producto. 

Iniciativas como la de Lebensmittelretter son un esfuerzo en el sentido correcto, el recordatorio de que si alguien pasa hambre en el mundo desarrollado no es por falta de recursos. Se produce comida en demasía. El problema está en la sobreproducción, en el desaprovechamiento, en el despilfarro y en la mala repartición de lo que hay. 
El futuro pasa por buscar nuevas formas de compartir.
Luis M. Rodriguez


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